“YPF tiene que volver al Estado pero todas las provincias deben participar en ella”
9 abr, 2012 | 5:31 Hs. | Por Redaccion | Categoría: Destacado Economía
El vicepresidente del Movimiento por la Recuperación de la Energía Nacional Orientadora (Moreno) estima que, en materia petrolera, no existen las soluciones de corto plazo. “Llevan 5 ó 6 años”, estimó.
Las quitas de concesiones a Repsol y a otras petroleras a lo largo de todo el país, la caída de las acciones de YPF y los tironeos cada vez más frecuentes de esa empresa con el Gobierno nacional y las provincias hacen prever un futuro abierto en materia de política petrolera, con múltiples opciones posibles, desde la reestatización de la principal empresa radicada en el país hasta la redistribución de las licencias a otras firmas privadas. Para echar luz sobre este complejo panorama, Comercio y Justicia entrevistó a Gustavo Callejas, ex subsecretario de Energía durante la administración de Raúl Alfonsín, uno de los intelectuales más reputados en Argentina para referirse al panorama energético nacional.
- ¿Por qué el Gobierno cambió su actitud en materia de política petrolera? ¿Sólo por una cuestión fiscal o hay algo más?
- Eso es lo principal, porque las utilidades de las petroleras son gigantescas, es una caja de 4.000 ó 5.000 millones de dólares al año, que ojalá se invirtieran en represas, en usinas nucleares, en exploración de petróleo y gas, en mejorar las refinerías y en construir nuevas refinerías, en mejorar los caminos y los ferrocarriles. En suma, ojalá se usaran para hacer inversiones en infraestructura.
Pero a todo eso uno lo mira con cierta desconfianza, como mira con cierta desconfianza que quienes luchen por esta recuperación de una empresa emblemática de nuestra patria y a la cual le debemos nuestra infraestructura, como es YPF, sean Cristina Kirchner y Oscar Parrilli. Parece que también está metido (Roberto) Dromi ahora. Falta (Domingo) Cavallo y armamos el tren fantasma.
- ¿Cómo evalúa la política petrolera del kirchnerismo con relación a la de la década del noventa? ¿Hubo continuidades o rupturas?
- La política del kirchnerismo en materia petrolera fue una profundización de la política de los noventa. Porque Menem sancionó la ley pero no llegó a entregarles el subsuelo a las provincias, que es otro disparate gigantesco, como usar contratos de concesión, que es lo que han hecho. Y de eso la Presidenta no dijo nada.
Acá el tema es que en materia energética hay una emergencia en el país. En el gas no hay reservas ni producción ni gasoductos. Casi 40% de los argentinos no acceden a la red de gas natural. Si vamos a usar asiduamente el gas natural tenemos que importar. ¿Cómo bajamos las importaciones, que van a llegar este año por lo menos a 16.000 millones de dólares entre petróleo y combustibles? Eso tenemos que decidirlo. Pero también tenemos que reemplazar el consumo de gas y de petróleo por energía hidroeléctrica pues tenemos muchos ríos para controlar. Córdoba fue una pionera en ese sentido. Uno ve las represas y recuerda las obras de los comechingones, de los jesuitas, el Tajamar, en todas esas cosas guardaban agua. Bueno, hagamos esas cosas pero para producir electricidad, para regular las crecidas, para hacer centros turísticos, para contaminar menos.
Ahora cuando vengan los fríos van a volver los cortes de gas para la industria. La situación nacional es de emergencia en este punto. Como no han hecho obras, han llenado el país de miniequipos que son de una potencia mínima y consumen 500 litros de gas oil por día. Eso es un disparate y hay que arreglarlo.
- En ese marco de crisis, ¿es necesaria la reestatización de YPF? ¿Con qué condiciones?
- Sí, yo creo que es necesaria pero en manos del Estado nacional. Las provincias deberían poder participar todas, no sólo las que tienen el trasero arriba del yacimiento. Porque hay que recordar que todas las descubrieron y no tienen por qué ocho millones de argentinos y ocho provincias apropiarse de la riqueza del resto. Porque las provincias del NEA, por ejemplo, no tienen gas natural y su gente ningún beneficio, pero sus padres y abuelos pusieron plata para el desarrollo de todo el resto del gas y del petróleo en las provincias.
Los neuquinos, por ejemplo, casi no pagan impuestos propios, viven de los frutos de represas construidas por la Nación, que somos todos: el Chocón, Piedra del Águila; viven de las regalías del petróleo y del gas pues tienen yacimientos gasíferos todavía grandes, como Loma la Lata; viven de regalías del petróleo. Pero, ¿y qué pasa con los correntinos, con los habitantes del norte de Entre Ríos, del norte de Santa Fe, Misiones, Formosa y Chaco? ¿A ellos no les toca nada? Por eso, es la Nación la que tiene que estar manejando esto, no las provincias que no tienen ningún tipo de solidaridad con sus compatriotas, como por ejemplo todas las provincias que integran la Ofephi (Organización Federal de los Estados Productores de Hidrocarburos).
Especialmente el señor gobernador de Neuquén, Jorge Sapag, que quiere subir tarifas, subir las regalías, exportar para que nos quedemos sin gas. Es hora de que los que no tienen petróleo y gas se aviven, no pueden vivir en el limbo o creyendo en un federalismo que perjudica a sus habitantes. Yo quiero la empresa en manos del Estado y para eso no hay que pagarle nada a Repsol porque ha violado tantas leyes y es tan dura la Ley de Hidrocarburos con las violaciones que permite recuperarla sin pagar un peso.
- ¿No se debería pagar una reestatización?
- La Ley de Hidrocarburos actual fue hecha en 1967, es una ley de Juan Carlos Onganía y Adalbert Krieger Vasena. Permite una explotación privada o pública, pero es muy dura porque es copiada de una norma de Estados Unidos, donde las normas son muy duras. Allá no se puede violar la ley y si se la viola cabe la nulidad absoluta.
- ¿Considera que la revisión de la concesión del yacimiento de Manantiales Behr, en Chubut, fue la primera señal fuerte de que el Gobierno puede avanzar en una reestatización de YPF, al menos parcial?
- Es cierto, porque todo lo que le habían sacado antes no era importante, era lo que le convenía a las empresas porque se trataba de pozos que hay que taparlos, lo cual cuesta entre 1 y 2 millones de dólares. Evidentemente hay un cambio en esa decisión, eso parece medianamente importante. Yo creo que deben sacarle todo, que las provincias le entreguen la soberanía a la Nación y que se haga un Consejo Federal con todas las provincias: las productoras, las refinadoras y las consumidoras. Y después que se investigue todo el tema de los subsidios.
- En el caso de una estatización, ¿hay que tomar algún recaudo en particular?
- Hay que hacer una auditoría de reservas en serio, en la tierra y en el mar. Es lo primero que hay que hacer porque nadie sabe las reservas que tenemos, porque los datos de reservas no son hechos por organismos oficiales sino por consultoras contratadas por las mismas compañías privadas. Hay que contratar a la Facultad de Ingeniería de las universidades de Buenos Aires y La Plata, para que en conjunto hagan un estudio en todo el país. Si no sabemos dónde estamos parados no podemos tomar decisiones.
- Con respecto a la cuestión de las reservas en el mar, ¿por qué Brasil y los países de África están encontrando petróleo off shore y no ocurre lo mismo con Argentina?
- Es muy sencillo: porque nadie busca. Hay que poner plata. Brasil puso miles de millones de dólares. Hay que invertir en el mar, mucho, no hacer un pocito a 300 kilómetros de Mar del Plata. Lo bueno es que técnicos hay, el país cuenta con buenos técnicos. Pero para eso hay que sacarle las utilidades a las petroleras privadas: a Repsol, a British Petroleum, a Pananerican Energy, a Total. Hay que hacer como hicieron Alvear y Mosconi, que echaron al presidente de la Anglo Persian.
- ¿Qué plazos puede tener en el mercado local el impacto de una estatización ?
- Los problemas que tenemos no se solucionan rápido, llevan por lo menos cinco o seis años. No tenemos producción suficiente y si aumentáramos la producción no tendríamos refinerías. Es decir, habría que seguir importando combustible. Hay que tratar de consumir menos y para ello hay que sustituir petróleo por hidroelectricidad, pero no gastar gasoil o fueloil en usinas. Pero nada de eso tarda un año. No se le puede ordenar a Repsol que el año que viene tiene que invertir más, no es tan fácil. Hay un solo país del mundo que puede hacer eso porque tiene un montón de pozos cerrados, que es Arabia Saudita, pero es la excepción.
Trayectoria
Gustavo Callejas es uno de los intelectuales más reputados en el país en lo que respecta a conocimiento de la situación energética nacional y global. Fue subsecretario de Energía del gobierno de Raúl Alfonsín y actualmente es vicepresidente del Movimiento por la Recuperación de la Energía Nacional (Moreno) y director del Instituto de Energía e Infraestructura de la Fundación Illia. Duro con la política petrolera menemista, tampoco ha escatimado críticas a las administraciones kirchneristas.


